miércoles, 6 de agosto de 2008

un resumen de mis primeras 3 semanas

Mi tiempo en Chile ya ha sido increíble. No puedo creer que ya haya vivido aquí por 3 semanas pero al mismo tiempo, parece que he estado en Santiago por mucho más tiempo porque he hecho tanto. Los primeros 3 días tuvimos orientación al programa y la ciudad de Santiago. Nos llenaron con tanta información sobre seguridad, el transporte público, costumbres, etc. El viernes, el 18 de Julio, conocí a mi familia chilena quien ya amo. Tengo una mamá, un papá, y una hermana mayor de 22 años (parecido a mi familia en los EE.UU.). La ciudad de Santiago esta compuesto de lo que se llaman “comunas” y yo vivo en una se llama Macul. Es al sureste de Santiago Centro. Vivo bastante cerca al metro así que es muy fácil ir a cada parte distinta de Santiago.

Desde el 21 de Julio hasta el 29 de Julio, tuvimos que tomar un curso intensivo se llama “Chile Contemporáneo.” Cada día escuchamos charlas sobre temas relacionados con movimientos de derechos humanos, arte, cine, música, el sistema educativo, la dictadura, y la transición a la democracia. También fuimos en salidas a terreno a lugares como La Moneda (izquierda), Plaza de Armas, La Chascona-una casa de Pablo Neruda (bajo), y a algunas restaurantes. También fuimos a una casa de memoria (bajo) que fue usado como lugar de tortura y asesino durante la dictadura de Pinochet. En conjunto, este curso era muy entretenido. Tener la oportunidad de estar en el lugar donde pasaron todos esos eventos ha sido bien interesante.










He tenido que acostumbrarme a algunas cosas; las primeras siendo diferencias lingüísticas. Hay muchos modismos o “chilenismos” que he tenido que aprender. A los chilenos, les gusta añadir la palabra “po” al fin de todo. Parece no tener ningún significado especial, solo se usa por énfasis. “¿Cachaí?” es otro que simplemente significa “¿entiendes?” Es que los chilenos a menudo pronuncian la forma tú, por ejemplo “vas” como “vaí.” También, suelen de quitar el sonido “s” al fin de palabras y quitar el sonido “d” en medio de palabras. Entonces, por ejemplo, la palabra “lado” suena más como “la’o.” Sin embargo, siento que puedo entender a mi familia bastante bien. Cuesta un poco más entender a los jóvenes pero espero que eso me resulte más fácil con el tiempo.

La segunda adaptación es al sistema de transportación pública. El más grande encuentro que había tenido con el transporte público antes de venir a Santiago consistió en tomar la Metra a Chicago. Por lo demás, tengo casi ninguna experiencia. Así que he aprendido mucho pero ha sido interesante. Es sumamente diferente tener que tomar una micro o el metro para llegar a cada de sus clases (porque hay diferentes campus por Santiago) que caminar tres cuadras al máximo como en Hope. El sistema “Transantiago” es bastante nuevo así que todavía queda mucho espacio a mejorar. La experiencia de tomar el metro a las 8:00/9:00a.m es indescriptible. Nadie nunca quiere compartir un espacio de 3ft x 3ft con siete u ocho otras personas. No sé el estadístico exacto pero se dice que es peor que Tokio. Sin embargo, todo es parte de la experiencia :)

Aunque me he acostumbrado relativamente a las horas de comer (almuerzo a las 2 y “la once” o una cena más pequeña a las 8), no me he acostumbrada completamente al costumbre de no empezar a salir o “carretear” hasta las 11/12 p.m. Suelo de salir a las 9/10 y si espero hasta las 11, ya no tengo la energía. También, muchas veces no regresan a casa hasta las 5/6 a.m. Quizás esta energía venga con práctica. Vamos a ver.

¡Aun en medio de intentar a acostumbrarme, me ha divertido mucho! Me gusta mucho todas las personas del programa. El segundo sábado, algunos de nosotros fuimos esquiando a Valle Nevado en los Andes. ¡Fue la primera vez que fui esquí alpino y era increíble e indescriptible! El tiempo era perfecto :) Además de este evento, me ha gustado mucho el tiempo libre para explorar los distintos barrios y sectores de la ciudad. Cada uno tiene sus propias atracciones, aspectos de importancia histórica, y única personalidad. Todavía me queda mucho a explorar, afortunadamente me queda más tiempo también. El aspecto que me pone feliz, cada vez que la vea, es la cordillera. Poder verla de la frente de mi casa, cuando el smog no lo haga menos visible, siempre significa que será un buen día :)


















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