domingo, 17 de agosto de 2008

Me ha pasado otra semana. El tiempo vuela. Ya llevo un mes acá. ¡Qué increíble! Esta semana fue la segunda semana de clases. La mayoría empezó el 5 de Agosto, sin embargo una no empieza hasta este martes que viene. Por CIEE tengo la oportunidad de tomar clases de ambos La Universidad de Chile (“la Chile”) y La Pontificia Universidad Católica de Chile (“la Católica”). Así que en la Católica, tomo “Religiones y Cristianismo” y una clase de psicología se llama “Cultura y Sociedad Latinoamericana.” En la Chile, tomo “Imagen de Chile en Neruda y Mistral” y “Bailes Folklóricos, Nacionales.” El proceso de inscribir en cursos es bastante diferente acá, más complejo sin duda, pero sobreviví. Hasta ahora, me van bastante bien las clases. En algunos, el idioma o el vocabulario lo hacen más difícil. Por lo general, entiendo lo importante de lo que dicen los profesores. O por lo menos, espero que sea así. La cosa que me da lo más miedo es que para mi clase de religión, tengo que escribir un ensayo de 15 páginas (1.5 espacio). Quizás yo deba empezar ahora aunque no tenga que entregarlo hasta el 21 de Octubre.

El sábado pasado, viajé a Valparaíso, una cuidad portuaria no más de 1.5 horas de Santiago. Era bastante divertido pero quiero regresar porque no pasamos mucho tiempo allá. No llegamos hasta la 1:30. Al llegar, fuimos a almorzar en el restaurante Casino Social, supuestamente lo más famoso en todo Chile por la chorrillana (pero me imagino que muchos restaurantes dicen eso). La chorrillana es un plato típico de Chile y es increíble (en tamaño y sabor). Se hace de papas fritas, cebolla, huevos, y carne. Estaba muy rico pero tuvimos que esperar una hora para entrar en el restaurante. Así que cuando terminamos de comer, ya era 4:00. Después de almorzar, subimos un cerro (no recuerdo el nombre porque hay muchos) en un ascensor bien antiguo. La vista de Valparaíso desde la cima del cerro era bien linda porque todas las casas por todo Valparaíso son pintadas en colores vivos. Bajamos el cerro y caminamos un poco hacia el puerto donde tomamos una lancha (boatride). Las vistas de la ciudad eran súper lindas. Aún vimos leones marinos. Sin duda la lancha valía los 2 dólares que pagué.

He empezado a estar involucrada en algunas actividades y ya me encantan. El problema parece ser que hay demasiadas cosas que quiero hacer. La primera actividad es el grupo universitario de la iglesia que he asistido los últimos 4 domingos. Se reúne los lunes y jueves. Este grupo ha sido una buena oportunidad a conocer a chilenos. En las reuniones, jugamos juegos, escuchamos una charla, comimos once, conversamos, cantamos, etc. Incluso hay un tiempo se llama “café a lo gringo” donde enseñamos a los chilenos frases y palabras útiles en inglés. Otra actividad es que una amiga mía en el programa y yo encontramos una clase de salsa ofrecido por una de las facultades en la Chile y es muy barata. Solo hemos asistido a una clase pero era súper entretenida. Esta también es buena manera de conocer a chilenos.

Además de esas actividades, voy a hacer un trabajo voluntario pero este proceso empieza esta semana que viene. Creo que voy a trabajar con la YMCA acá porque ofrecen oportunidades a trabajar en comunidades pobres y esto es lo que me interesa. Cuando uno venga por un programa, viva con una familia, y asista a las universidades buenas, algunas veces no tiene la oportunidad de ver este lado del país. Espero trabajar con niños en alguna forma, a la vez adultos o jóvenes porque me dará más oportunidades a practicar hablando. La última actividad que me falta es jugar un deporte. Realmente quiero encontrar una forma de jugar voleibol. Parece que hay muchas oportunidades por las dos universidades pero no sé exactamente cuales permiten que jueguen los estudiantes de intercambio y también, no quiero algo obligatorio, sólo por divertirme. Así que vamos a ver que oportunidades surgirán.

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