El tiempo ha volado demasiado rápido. No puedo y realmente no quiero pensar en el hecho de que es noviembre. Estas últimas dos semanas he sido pensando q
ue realmente me encantaría pasar el próximo semestre acá. De verdad no quiero irme. O sea, obviamente tengo muchas ganas de volver a los EE.UU para la Navidad y estoy súper emocionada a ver a mi familia y todos mis amigos. Y de hecho, extraño tomando clases de Hope y lo que aprendo en ellas. Y es a causa de un ramo, de mi especialización segundaria de Ministerio, que no puedo quedarme acá. Si no fuera por eso, creo que me quedaría. Es que he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente de súper buena onda, y muchos hace recién, así que es súper difícil darme cuenta de que solo me queda poco más de un mes. Lo que voy a extrañar lo más es la gente; los chicos de mi trabajo voluntario, la gente de este grupo universitario cristiano que asisto, y mi familia chilena. Supongo que Dios tiene un plan diferente para mí ya que no sería posible quedarme. Sin embargo, va a ser bien difícil irme.
Por eso, decidí no viajar a Buenos Aires y tampoco a Torres del Paine (no sé si ya escribí eso). Me di cuenta de cuán cansador es viajar siempre y que cuánto más viaje, menos tendré tiempo para pasar con mis amigos y mi familia acá. Me gusta estar más o menos en una rutina, donde voy a mi trabajo voluntario cada miércoles, al Oasis (grupo universitario cristiano) cada lunes y jueves, estudiando durante la semana y relajando y pasando tiempo con mis amigos los fines de semana y saliendo con mi familia chilena los domingos. Tuve mucho que hacer durante octubre, ensayos y pruebas, pero todavía intenté a tomar “breaks” de estudiar y aprovecharme de la vida J Por importante que sean los estudios, en mi visión no son la mayor razón por estar acá. Hay mucho más que aprender fuera de la clase.
ue realmente me encantaría pasar el próximo semestre acá. De verdad no quiero irme. O sea, obviamente tengo muchas ganas de volver a los EE.UU para la Navidad y estoy súper emocionada a ver a mi familia y todos mis amigos. Y de hecho, extraño tomando clases de Hope y lo que aprendo en ellas. Y es a causa de un ramo, de mi especialización segundaria de Ministerio, que no puedo quedarme acá. Si no fuera por eso, creo que me quedaría. Es que he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente de súper buena onda, y muchos hace recién, así que es súper difícil darme cuenta de que solo me queda poco más de un mes. Lo que voy a extrañar lo más es la gente; los chicos de mi trabajo voluntario, la gente de este grupo universitario cristiano que asisto, y mi familia chilena. Supongo que Dios tiene un plan diferente para mí ya que no sería posible quedarme. Sin embargo, va a ser bien difícil irme.Por eso, decidí no viajar a Buenos Aires y tampoco a Torres del Paine (no sé si ya escribí eso). Me di cuenta de cuán cansador es viajar siempre y que cuánto más viaje, menos tendré tiempo para pasar con mis amigos y mi familia acá. Me gusta estar más o menos en una rutina, donde voy a mi trabajo voluntario cada miércoles, al Oasis (grupo universitario cristiano) cada lunes y jueves, estudiando durante la semana y relajando y pasando tiempo con mis amigos los fines de semana y saliendo con mi familia chilena los domingos. Tuve mucho que hacer durante octubre, ensayos y pruebas, pero todavía intenté a tomar “breaks” de estudiar y aprovecharme de la vida J Por importante que sean los estudios, en mi visión no son la mayor razón por estar acá. Hay mucho más que aprender fuera de la clase.
Entonces, por ocupada que estuviera, todavía encontré algún tiempo para viajar un poco, pero no todos los fines de semana. He realizado dos viajes (más un retiro) recién, o sea en el mes de octubre. ¡El primer fue a Mendoza, Argentina, lo cual me gustó harto! Es ch
istoso porque si cuentas a cualquier chileno que te vas a Mendoza, te darán una cara de confusión. Siempre te responden, ¿Por qué te vas a Mendoza? ¿Qué hay allá? Piensan que no es algo especial. Y es cierto que no es el lugar más asombroso que he ido antes, pero igual vale la pena ir, aún si por nada más que la diversión de cruzar la frontera (si bien el pasar por las aduanas era un proceso ridículo). Es bien tranquilo y súper lindo. Sólo pasamos 2.5 día allá. Un día hicimos tours de 2 viñas de vino, una de aceite de olivo, y de una fábrica chiquitita de chocolate. Esos eran entretenidos. ¡El otro día, hicimos parapente y eso era increíble! Es una experiencia que todos deben tener. Y ni me dio miedo. Pues, antes de ir, sí, tuve mucho miedo. Pero durante el vuelo, para nada. Después de eso, andamos por el parque, encontramos un lago bien tranquilo y lindo, y por la noche andamos por la calle principal, comimos y miramos en las tiendas de ropa. Era un viaje bien relajado pero igual entretenido.
istoso porque si cuentas a cualquier chileno que te vas a Mendoza, te darán una cara de confusión. Siempre te responden, ¿Por qué te vas a Mendoza? ¿Qué hay allá? Piensan que no es algo especial. Y es cierto que no es el lugar más asombroso que he ido antes, pero igual vale la pena ir, aún si por nada más que la diversión de cruzar la frontera (si bien el pasar por las aduanas era un proceso ridículo). Es bien tranquilo y súper lindo. Sólo pasamos 2.5 día allá. Un día hicimos tours de 2 viñas de vino, una de aceite de olivo, y de una fábrica chiquitita de chocolate. Esos eran entretenidos. ¡El otro día, hicimos parapente y eso era increíble! Es una experiencia que todos deben tener. Y ni me dio miedo. Pues, antes de ir, sí, tuve mucho miedo. Pero durante el vuelo, para nada. Después de eso, andamos por el parque, encontramos un lago bien tranquilo y lindo, y por la noche andamos por la calle principal, comimos y miramos en las tiendas de ropa. Era un viaje bien relajado pero igual entretenido. El segundo viaje fue a Pucón con CIEE. Este viaje era bien cansador pero súper entretenido. El viaje desde Santiago demora algunas 10 horas en bus. Viajamos por la noche pero cuesta quedarse
dormido en un bus. Entonces el primer día llegamos a las 8:00am, pusimos nuestras cosas en las cabañas (las cuales eran increíbles), e hicimos un tour de algunos de los lugares típicos turísticos, a los tres saltos y a las termas. En la noche cenamos en un restaurante que prepara comida típica del campo. Estaba rico. El próximo día, 5 personas y yo nos levantamos a las 6:15am para ir a subir el volcán activo se llama Rucapillán (mejor conocido como Villarrica). ¡Y en eso nos demoramos como 6.5 horas en total pero era increíble! ¡Vistas preciosas! Y nos sentimos bien orgullosos al llegar a la cumbre. El proceso de bajar era súper entretenido porque tuvimos que deslizarnos ya que es tan empinado. Era mejor que cualquier montaña rusa. Bueno, al volver a la cabaña, obviamente estábamos bien cansados así que relajamos nomás en la noche. El último día llovía así que no hicimos ninguna actividad (había canopy, cabalgatas, rafting, tour del parque) así que fuimos al pueblo, andamos un rato y compramos algunos recuerdos y relajamos hasta salir para volver a Santiago.
dormido en un bus. Entonces el primer día llegamos a las 8:00am, pusimos nuestras cosas en las cabañas (las cuales eran increíbles), e hicimos un tour de algunos de los lugares típicos turísticos, a los tres saltos y a las termas. En la noche cenamos en un restaurante que prepara comida típica del campo. Estaba rico. El próximo día, 5 personas y yo nos levantamos a las 6:15am para ir a subir el volcán activo se llama Rucapillán (mejor conocido como Villarrica). ¡Y en eso nos demoramos como 6.5 horas en total pero era increíble! ¡Vistas preciosas! Y nos sentimos bien orgullosos al llegar a la cumbre. El proceso de bajar era súper entretenido porque tuvimos que deslizarnos ya que es tan empinado. Era mejor que cualquier montaña rusa. Bueno, al volver a la cabaña, obviamente estábamos bien cansados así que relajamos nomás en la noche. El último día llovía así que no hicimos ninguna actividad (había canopy, cabalgatas, rafting, tour del parque) así que fuimos al pueblo, andamos un rato y compramos algunos recuerdos y relajamos hasta salir para volver a Santiago.El último viaje fue un retiro con el grupo universitario cristiano que asisto. Fuimos a un centro del retiro algunos 50 minutos fuera de Santiago. Lo pasé súper bien. Me dio más oportunidades a conocer las personas en el grupo, las cuales me caen demasiado bien. Como el último retiro, jugamos, tuvimos competiciones, comimos, tuvimos tiempo de alabanza, y aún se bautizaron a dos chicas. Era un retiro corto pero igual lo pasamos demasiado bien.
Ahora los únicos dos viajes que me quedan es uno a Chiloé que es una región de islas en el sur de Chile y uno a Perú en Diciembre para ver Machu Picchu y otros lugares entretenidos.

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